Las epidemias de gripe han sido documentadas a través de la historia. El primer reporte confiable data del siglo 12. La más memorable de las principales pandemias modernas de gripe ocurrió en 1918, se extendió rápidamente por todo el mundo y, eventualmente, murieron más de 20 millones de personas. La pandemia fue denominada la "Gripe española", aunque no se originó en España, sino en un campamento militar en Kansas. En 1918, un soldado sufrió los síntomas típicos de tos, nariz que gotea, dolor de garganta y de cabeza y los confundió por los de un resfrío. Aunque nadie lo sabía, era en realidad una nueva cepa de gripe. La enfermedad se extendió rápidamente, ya que los barcos militares la transportaron a diferentes partes del mundo incluyendo Alemania, Francia e Inglaterra. Ocho millones de personas en toda España se enfermaron con una cepa similar de gripe, de ahí el nombre. La enfermedad siguió propagándose por África, América del Sur y Canadá. En unos pocos meses, había muerto más gente de Gripe Española que la que murió de la Peste Negra en la Edad Media.
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El virus de la influenza
Causas de la gripe
Como el resfrío común, la gripe es transmitida por virus, específicamente los virus de la gripe, que atacan a alrededor de 10% personas durante un invierno normal. Como los virus de la gripe son mucho más agresivos y destructivos que los virus del resfrío, requieren una reacción más enérgica del sistema inmunológico, lo cual puede debilitar el organismo.
Hay tres tipos de virus de la gripe: A,B y C. Los virus de la gripe mutan rápidamente, lo que significa que el sistema inmunológico ya no pueda reconocer los patógenos. Por lo tanto, los investigadores encuentran dificultades para desarrollar vacunas eficaces que proporcionen inmunidad de por vida.
Protección contra la gripe
La gripe puede poner la vida en peligro, especialmente la de los ancianos. Los niños o aquellas personas que toman medicamentos para una afección crónica, también son vulnerables debido a que sus sistemas inmunológicos podrían estar debilitados.
La mejor y única manera de protegerse contra la gripe es vacunarse cada año.
1 Potter, CW, A history of influenza, Journal of Applied Microbiology, 2001; 91: 572-579.