Tampoco se puede confiar sólo en los envases a prueba de niños. Para asegurarse de no tener que enfrentar una sobredosis accidental, mantenga los medicamentos fuera del alcance de sus pequeños exploradores. Algunos consejos útiles:
- Guarde los medicamentos en un armario con llave. El lugar más seguro para guardar los medicamentos es fuera del alcance y de la vista de los niños. Puede ser un botiquín o armario alto y debe estar cerrado con llave en todo momento.
- Utilice tapas a prueba de niños para una mayor seguridad.
- Mantenga los medicamentos en su envase original. No cambie los envases de píldoras y líquidos porque pueden confundirse con otra cosa. Además, nunca utilice un medicamento si la etiqueta del envase no es legible.
- Nunca deje medicamentos al alcance. Si suena el teléfono o llaman a la puerta mientras está tomando o dando un medicamento, no deje el envase regado. Por más tentador que sea si pronto deberá tomar otra dosis, tampoco deje los medicamentos sin guardar. Los niños actúan rápidamente, de modo que los medicamentos olvidados aunque sea sólo por un momento pueden resultar peligrosos.
- Deseche los medicamentos con cuidado. No arroje los medicamentos a la basura: Su hijo podría alcanzarlos fácilmente. En su lugar, pregúntele a su farmaceuta sobre algún programa local de recolección. Si tiene que arrojar los medicamentos a la basura, déjelos en el envase y envuélvalos con doble bolsa.
- Nunca se refiera a los medicamentos como golosinas. Ayude a sus hijos a comprender lo que son los medicamentos. Siempre llámelos por su nombre.
- Desempaque los medicamentos primero. Un frasco de píldoras recubiertas se parece mucho a las golosinas ante los ojos de un niño. Quite los medicamentos de las bolsas de las compras antes de que los niños curiosos comiencen a investigar.









